🩺 OncoConciencia · Educación oncológica clara, humana y basada en información confiable. Versión inicial
OncoConciencia Proyecto de educación oncológica para la comunidad
Guías para pacientes Inmunoterapia y terapias dirigidas en simple

Inmunoterapia y terapias dirigidas en simple

La inmunoterapia ayuda a tu sistema inmune a reconocer y atacar células cancerosas. Las terapias dirigidas (o “target”) actúan sobre blancos específicos del tumor (por ejemplo, un biomarcador o una alteración genética). Esta guía explica qué son, cuándo se indican, cómo se administran y qué efectos vigilar, en lenguaje claro.

Actualizado: 27 feb 2026

Idea clave: no todos los cánceres responden a inmunoterapia o terapias dirigidas. Muchas veces se necesitan biomarcadores (resultados de la biopsia u otros exámenes) para saber si pueden ayudarte.

🛡️ Inmunoterapia

Ayuda a tu sistema inmune a reconocer/atacar el tumor. Suele administrarse por infusión (IV) cada ciertas semanas.

🎯 Terapias dirigidas

Atacan un “blanco” del tumor (biomarcador). Muchas son pastillas en casa; otras, infusiones.

🧪 La llave: biomarcadores

La biopsia y/o pruebas del tumor ayudan a decidir. Pregunta qué biomarcador apoya tu tratamiento y dónde aparece en tu informe.

Lo esencial en 60 segundos

  • Inmunoterapia y terapias dirigidas no son lo mismo que quimioterapia: actúan de maneras distintas y sus efectos secundarios también son diferentes.
  • En muchos casos, se eligen según biomarcadores (resultados de la biopsia u otros exámenes). Ejemplos: PD‑L1, MSI/MMR, HER2, o mutaciones como EGFR/ALK/BRAF (dependen del tipo de cáncer).
  • La inmunoterapia más usada son los inhibidores de puntos de control (PD‑1/PD‑L1, CTLA‑4). Suele ser infusión (IV) cada 2–6 semanas (varía según fármaco).
  • Muchas terapias dirigidas son pastillas en casa; otras son infusiones. Suelen requerir controles (sangre, presión arterial, piel, hígado, etc.).
  • Con inmunoterapia, algunos efectos se ven como “inflamación” en distintos órganos. Si aparece un síntoma nuevo importante, avisa pronto.

Traducción rápida: un biomarcador es una característica medible del tumor (o del cuerpo) que ayuda a decidir tratamientos. A veces es una proteína (por ejemplo, HER2 o PD‑L1) y a veces es una alteración genética.

Inmunoterapia: ¿qué es y cómo funciona?

La inmunoterapia busca que tu sistema inmune identifique mejor las células cancerosas o las ataque con más fuerza. En cáncer, lo más común son los inhibidores de puntos de control:

  • PD‑1 / PD‑L1 y CTLA‑4: “quitan frenos” al sistema inmune para que pueda atacar el tumor.
  • También existen inmunoterapias más específicas (por ejemplo, CAR‑T o anticuerpos biespecíficos), generalmente en centros especializados y para indicaciones puntuales.

¿Cómo se administra normalmente?

Generalmente por infusión IV en el hospital/centro, cada cierto número de semanas. En cada visita suelen preguntar por síntomas y pedir algunos exámenes de sangre.

Terapias dirigidas: ¿qué son?

Las terapias dirigidas actúan sobre un “blanco” del tumor o su entorno: un receptor, una proteína o una alteración genética. Por eso también se llaman target. Ejemplos comunes (varía por tipo de cáncer):

  • HER2 (algunos cánceres de mama y gástricos): tratamientos anti‑HER2.
  • EGFR, ALK, ROS1, BRAF (algunos cánceres de pulmón, melanoma, etc.): inhibidores específicos.
  • Otras dianas: VEGF (angiogénesis), PARP (reparación del ADN), entre otras.

En simple: si el tumor tiene un “blanco” atacable, el tratamiento puede ser más preciso.

¿Cómo se administra normalmente?

Muchas son orales (diarias o en ciclos), aunque algunas son infusiones. Es clave tomarlas como se indica y avisar si hay vómitos/diarrea que impidan mantener la dosis.

Si tu tratamiento es una pastilla: pide por escrito qué hacer si olvidas una dosis, si vomitas después de tomarla o si tienes diarrea. Las instrucciones cambian según el fármaco.

¿Cómo se decide si son para ti?

Muchas veces la decisión se basa en biomarcadores del tumor (biopsia) o de sangre:

  • Inmunohistoquímica (IHC): por ejemplo, receptores, HER2, PD‑L1.
  • Pruebas genéticas del tumor (paneles/NGS): buscan alteraciones como EGFR, ALK, BRAF, etc.
  • MSI/MMR (inestabilidad de microsatélites / reparación de ADN): relevante para ciertos tumores y algunas inmunoterapias.

Si quieres entender mejor tu informe, revisa: Entender tu biopsia (informe).

¿Cómo se administran y cómo se controla la respuesta?

  • El equipo controla respuesta y seguridad con exámenes de sangre, imágenes y controles clínicos.
  • Muchas veces se evalúa con escáner/imágenes cada cierto tiempo (por ejemplo, cada 2–3 meses), pero depende de cada plan.
  • Si te piden controles de presión, piel o laboratorio, no es “extra”: es parte de que el tratamiento sea seguro.

Antes de empezar: 6 cosas que conviene contarle a tu equipo

  • Si tienes (o tuviste) una enfermedad autoinmune (ej. artritis reumatoide, lupus, colitis ulcerosa, etc.).
  • Si has tenido trasplante o usas medicamentos que bajan defensas (inmunosupresores).
  • Si tienes hepatitis u otra infección crónica, o antecedentes importantes del hígado/pulmón.
  • Todos tus medicamentos, hierbas y suplementos (incluye “naturales”).
  • Si hay posibilidad de embarazo o si estás lactando (para planificar anticoncepción/seguridad).
  • Cuál es tu red de contacto para urgencias: número del centro/oncología y a qué hora llamar.

Tip práctico: lleva una lista en el celular con tus medicamentos y anota síntomas nuevos por día (fecha, intensidad, qué lo mejora/peora). Ayuda muchísimo en los controles.

Efectos secundarios: qué vigilar

Importante: los efectos varían según el fármaco. Aquí van ejemplos frecuentes y señales para consultar.

Inmunoterapia: efectos “inmunológicos” (inflamación)

  • Piel: rash, picazón.
  • Intestino: diarrea intensa o dolor abdominal (posible colitis).
  • Pulmón: tos persistente o falta de aire (posible neumonitis).
  • Hígado: ictericia, orina oscura o alteración en exámenes (hepatitis).
  • Hormonas: cansancio extremo, sed intensa, cambios de peso, dolor de cabeza persistente (tiroides/hipófisis, etc.).

Muchos de estos efectos se manejan mejor si se detectan temprano (a veces con corticoides u otras medidas). No esperes “a ver si se pasa” si el síntoma es importante o progresa.

Terapias dirigidas: efectos según el “blanco”

  • Piel y uñas: erupción tipo acné, sequedad.
  • Diarrea o molestias digestivas.
  • Presión arterial alta (algunas terapias anti‑angiogénicas).
  • Manos y pies: enrojecimiento/dolor (síndrome mano‑pie) con algunos fármacos.
  • Alteraciones en exámenes (hígado, riñón, etc.), por lo que los controles son parte del tratamiento.
Consulta urgente si aparece alguno de estos
  • Dificultad para respirar, dolor torácico intenso, desmayo o confusión marcada.
  • Diarrea intensa (múltiples deposiciones líquidas al día), dolor abdominal fuerte o sangre en deposiciones.
  • Fiebre ≥ 38°C o escalofríos intensos (especialmente si también estás en quimioterapia o con defensas bajas).
  • Ictericia (piel/ojos amarillos), orina muy oscura o decaimiento severo de inicio reciente.
  • Erupción extensa, ampollas o compromiso de mucosas.

También revisa: Señales de alarma.

Consulta “pronto” (mismo día o dentro de 24–48 h) si aparece un síntoma nuevo que no te deja hacer tu vida normal, si empeora rápido o si te preocupa. Con inmunoterapia, avisar temprano suele evitar complicaciones.

Qué preguntar a tu equipo (checklist)

  • ¿Cuál es el objetivo del tratamiento (curar, controlar, reducir riesgo de recaída, aliviar síntomas)?
  • ¿Qué biomarcador o resultado apoya usar este fármaco? ¿Está en mi informe?
  • ¿Cómo será el esquema (cada cuánto, por cuánto tiempo)?
  • ¿Qué exámenes/control se harán para vigilar efectos (sangre, tiroides, hígado, presión, etc.)?
  • ¿Qué síntomas son esperables y cuáles son alerta (y a qué número llamar)?
  • Si es oral: ¿qué pasa si olvido una dosis o si vomito/diarrea impide tomarla?
  • ¿Hay interacciones con suplementos/hierbas o medicamentos habituales?

Preguntas frecuentes

¿La inmunoterapia “no da efectos secundarios”?

No es correcto. A veces se tolera muy bien, pero también puede causar efectos que parecen inflamación en distintos órganos. Lo más importante es avisar temprano.

¿Voy a perder el pelo?

Depende del tratamiento. La caída de cabello es más típica de algunas quimioterapias. Con inmunoterapia o terapias dirigidas puede ocurrir en algunos casos, pero no es “siempre”. Confirma con tu equipo según tu esquema.

¿Cuándo se sabe si está funcionando?

Usualmente se evalúa con imágenes y controles clínicos cada cierto tiempo. Pregunta cuál será tu calendario de controles y qué signos vigilan.

¿Puedo tomar suplementos “naturales”?

Coméntalo antes. Algunos suplementos o hierbas pueden interferir con medicamentos o con el hígado. La regla segura: no iniciar nada nuevo sin avisar.

Mitos frecuentes (en una línea)

  • “La inmunoterapia no tiene efectos”: puede tenerlos; algunos son serios, pero se manejan mejor si se detectan temprano.
  • “Terapia dirigida = cura segura”: puede ser muy efectiva en algunos casos, pero depende del tipo de cáncer y del biomarcador.
  • “Si no tengo biomarcador, no hay opciones”: no necesariamente; existen otros tratamientos y combinaciones.

Fuentes consultadas

Nota: Esta información es educativa y no reemplaza la evaluación médica profesional. Cada caso es distinto; sigue las indicaciones de tu equipo de salud.